Ferruri nº1 – limited edition!
¿Lo que te llevó a hacerlo, a planteártelo? Una mezcla entre guerrilla urbana y garrulismo. O simple iluminación celestial. O.. Mucho aburrimiento.
O jugando a otro nivel, y hablando en otro registro, también te recuerdas a ti mismo a los dieciséis años (o alguna edad similar). Tu padre llega a casa un día, con la sana intención de cambiar tus hábitos por otros más saludables. Y papá te trajo un librito-manual, algo así como “De cómo hacer cerveza en casa”. Lo hojeaste extremadamente ilusionado, pero, como tantas cosas en tu vida, terminó en el cajón de “proyectos por hacer”. Uno más en la pila.
Diez años más tarde te encuentras en tu pisito de Harlem, donde dos no caben en el baño, ni en los pasillos, donde las habitaciones van de los 5 a los 9 metros cuadrados. Es allí donde, qué coño, decides llevar uno de esos proyectos de la pila al mundo de las realidades. Antes, le preguntas al compañero de piso si le parece bien. Te responde ilusionado, que sí, que vale, que qué coño…
Al tiempo recibes “las herramientas”. Un mes después conseguís luchar contra la pereza e ir a comprar los ingredientes. Y un mes después, finalmente, os ponéis a prepararlo todo.
Al fin y al cabo, os disponéis a “hacer cervezas en casa”. No, entendámonos, no en el sentido de “cervecear”, si no algo más literal: fermentar, para empezar, 20 litros de cerveza en casa.
Ya que vas a invadir la que también es su casa con mierda y bidones y demás, decides que será tu compañero quien decida el “tipo” de cerveza que preparareis primero (o algo así).
IPA. Indian Pale Ale, un tipo de cerveza muy americana. De hecho, muy de costa Oeste. Hiper-saturada de lúpulo. No es tu tipo, pero bueno, ¡es cerveza al fin y al cabo!
Vale, para el que se lo pregunte…
Ingredientes:
- Malta (y además, extractos de malta, para agilizar el proceso)
- Lúpulo (en este caso, 3 tipos distintos)
- Levadura
- Azúcar de maíz
- Emborracharse durante el proceso
- Etc…
Compráis los ingredientes y empezáis a leer ilusionadillos todas las versiones distintas, las instrucciones “de cocción”.
Pero el problema se hace aparente, obvio demasiado temprano.
No tienes recipientes que puedan contener 20 litros de agua hirviendo, ni donde hacer caer unos 80 grados de temperatura en cuestión de segundos tal volumen de liquido, ni donde meter 3 kilos de malta sin contar extractos. No tienes termómetros, no tienes balanzas, no tienes espacios, no has esterilizado el material, no…
Vale, tu compañero empieza a desesperarse. Le haces un planteamiento claro.
Los grandes proveedores, históricamente hablando, de cerveza para “la plebe”, fueron los monjes. Piensa, hace 200 años,400 años o 600 años, hasta que punto esa gente calculaba pesos o temperaturas o siquiera desinfectaba una mierda. Y aun así bebían felizmente cerveza sin problemas!!!
Tu compañero de piso, tipo inteligente, con mundo y con sentido común te mira desconfiado. Tu, como buen sobrado prepotente de mierda insistes en tu idea, juegas con el concepto.
Ya, coleguita… también tengo que decirte que esa gente moría a los veinticinco años.
Y tu compañero de piso, ahí, ha dado bastante en el clavo. Tienes que callarte, dándole con ello la razón.
Pero no por eso dejáis de preparar más cerveza.
Hacéis tanta que, a las horas de haberla metido en el cubo de cristal (hipotéticamente estéril, con válvula de no retorno para aislar el contenido y demás) empieza a sobresalir por todos lados. Empieza a caer espuma-fermento-levadura-mierda por los lados de la mega-jarra y por el armario.
Decidís hacer un segundo frasco donde todo el sistema de válvulas y demás queda sustituido por otro tipo de alta tecnología (papel albal con agujeritos para que ventile) .
Y los días pasan.

De vez en cuando, cada día, no puedes evitar abrir el armario y contemplar como el líquido se mueve, está vivo. Como burbujitas y partículas danzan dentro del frasco de cristal. Y no puedes dejar de plantearte si lo que baila para ti es maravillosa salmonella o la mejor birra que jamás vayas a tomar.
Semanas.
Vale, llegado el momento, preparáis botellas y azucares y polladas y empezáis a embotellar.
Por falta de recursos y por hacerlo todo mal, en realidad embotelláis 4 tandas distintas, de distintos jarros, en distintos días.
Necesitáis 3 estanterías de armarios distintas para meter los que, realmente, han sido 20 litros. Necesitáis, también, tres semanas.
Que ya han pasado.
Y, contra todo pronóstico… la cerveza esta de puta madre. Y apenas habéis terminado las primeras botellas ya has comprado la siguiente tanda de ingredientes. Esta vez, no va a ser una I.P.A.
Esta vez será cerveza casera de verdad. Y que salga lo que tenga que salir!
Mientras tanto, disfrutas de las botellitas de tu cerveza personal.
Salut!
November 29th, 2010 - 04:36
Mándame una, por favor¡¡¡¡¡
November 30th, 2010 - 04:46
i encara estas viu i senser o l’estomac t’ha explotat?
November 30th, 2010 - 19:18
sta de puta mare, de fet!