Nomasdf A trip around…

30Sep/090

Temperature n stuff

Te habían avisado. De hecho, aunque no te avisaran, ya lo sabías, ya te lo temías. Al fin y al cabo, es Nueva York, y de algún modo forma parte del imaginario colectivo.

             Mañana la temperatura bajará hasta ocho grados. Y lo le temperatura es muy relativo, aquí. Ya sabéis, esa mierda de humedades, viento y demás, que convierte la temperatura real –es decir, la que marca el termómetro- en un punto de referencia, una broma de mal gusto. Durante un mal día, la percepción térmica es mucho menor, aquí.

             Así que, todo lo que se intuía verano, se esta yendo. De hecho, tienen un verano brutal, bastante cruel. Más que nada por lo mismo, humedades, viento y demás. Un verano de calor sofocante, que dura exactamente un mes (de acuerdo, mes y medio o dos algunos años). Parece que la primavera-otoño son más largos.

             Pero el invierno, el invierno, amigos… Eso será un invierno. Un infierno helado, claro está. En las avenidas, el hielo que se levanta, de la nieve marrón, nieve gris, de las cunetas. El hielo se levanta con el viento y te corta la cara. El frío y el hielo te quartizan la piel… Durante meses. Temperatura normal, menos veinte grados.

             Lo mas cachondo es que, al igual que se vuelven locos con los aires acondicionados, se vuelven locos con la calefacción. 30 grados en un edificio, menos 20 en la calle. Cambio de temperatura, 50 grados.

             Están locos, LOCOS!!

Filed under: New York Life No Comments
27Sep/091

During the night… Chapter 2

Sales de fiesta. O algo parecido. Terminas en un bar en la 14 Str. cerca de la 7 Ave. acompañando a un tipo que quiere tirarse a una brasileña, y te toca hacer el capullo con la amiga fea que, muy poco hábilmente, te tira los trastos. Así que te pones a beber, como ya llevabas haciendo un buen rato, y la brasileña (menos fea) se pone a coquetear –sin intención de llegar más lejos- con un viejo hecho polvo. El viejo hecho polvo resulta ser el dueño del bar, así que invita a rondas colectivas.

             El camarero oye que hablas catalán con tu amigo, así que coge tu pinta casi vacía y la rellena. “Español, ¿verdad? Tu eres mi paisano, yo te lleno la copa”. Lo miras curioso. Un tipo de unos 45 o 50 años, con pinta de retardado mental (no versión insulto, si no versión realista de los hechos), el pelo rapado al cero y una gorra para disimularlo. “Soy de Ecuador, pero llevo 7 años en Nueva York”, sigue el amigo. Tienes que escoger entre la amiga fea que intenta violarte o este personaje, así que le haces caso un ratito más, mientras te preguntas como coño has terminado aquí. “No tengo amigos, no hay latinos, como tú, aquí. Si vienes a este bar, yo te invito a copas”.

No entiendes una mierda, le dices que, yo que se, que Harlem por ejemplo, esta a reventar de latinos. “Pero no bajan hasta la 14, y yo vivo aquí al lado, así que no conozco latinos”. Le dices que no sabes, que igual vuelves otro día, sabiendo que muy probablemente no vuelvas en tu puta vida, pero siendo este tu modo de agradecerle una copa gratis. “¿Cuándo vas a volver? ¿Esta semana? No vengas el miércoles, que tengo fiesta, ¿eh?”. Le dices que si vuelves, tardarás más, que vas muy liado con la universidad. Te pone cara de pena y de resignación. Lo triste es que, realmente, ese tipo ni se estaba marcando un farol ni quería ligar contigo… Iba en serio. De algún modo, agradeces el alcohol que llevas dentro, sabiendo que eso evita la pena, la tristeza que sentirías, si estuvieras más sereno.

             Al rato, dejas a tu amigo en tu taxi, acompañado de 2 brasileñas. Curiosamente, tampoco es que le envidies mucho. Ya sin prisa, sabiendo que el “irse a dormir temprano” se fue a la mierda horas atrás, te acercas al metro. Cuando finalmente llega, sacas de tu mochilita (¿será una versión masculina del concepto de Bolso? Trilogy of New York de Paul Auster, que siempre es mejor que mirar al techo del metro durante una hora. Supongo que ayuda a percibir que “pierdes menos el tiempo”. Tal como lo sacas, escuchas las conversaciones adyacentes.

             Un colombiano, de tu edad, más o menos vestido de traje, aunque bastante informal, hablando con un argentino tatuado y pirceado por doquier. El segundo, un tipo “guay”, con su sombrero, pantalones, cadenas y demás parafernalia. Más allá, un mejicano pequeñito les mira, sonriendo. Desentona un poco, los dos primeros podrían ser completamente europeos, el tercero, indio.

          Termináis los tres en una –como poco- curiosa discusión, en la que de vez en cuando interviene el mejicano, que se ha acercado, tímido pero interesado. El trajeado, trabaja en el hospital de Columbia, el tatuado (quien lo diría) es tatuador, el mejicano acaba de salir del trabajo, de un bar cualquiera. Así que, camino a Harlem Norte, o Bronx, a las mil de la noche y con tus buenas copas detrás, dejas tu libro en la mochilita y pasas una hora discutiendo con, digamos, curiosos personajes.

             Llegas a la 116 y te bajas. Durante los apenas diez minutos que tardas en llegar a casa desde la estación, no puedes evitar pensar… Que jodidamente rara es esta ciudad.

Filed under: New York Life 1 Comment
24Sep/091

European Pride V 1.0

Son curiosos y tienen la cabeza podrida, creedme.

Todo lo que imaginamos, todo eso que forma parte de nuestro imaginario colectivo, toda la visión particular que tenemos del americano, se cumple… Demasiado, o por lo menos, mucho más de lo que esperaba.

 En términos concretos, para ejemplificar un poco. He empezado una asignatura sobre sexualidad, educación y gilichorrezes similares. Inicialmente parecía algo así como un análisis, estudio y tratamientos sobre disfunciones sexuales y demás. Al final, será más bien educación sexual (no hacia nosotros, si no nosotros como educadores) o algo así.

 Bueno, bien, sin más. No es tanto la asignatura o sus contenidos, si no lo que uno puede llegar a aprender de ella. Salí de clase con una sonrisa de satisfacción, de autocomplacencia. Joder, me alegraba de ser europeo.

 Un tercio de la clase se dedicó a discutir sobre un par de asuntos más o menos polémicos, más o menos peliagudos, dentro de la cultura sexual americana. Estuvo bien, total, era la clase de presentación y era un espacio para clarificar el punto de partida.

 Lo que discutimos fue la retransmisión del pecho de Jannet Jackson por la MTV y como eso ha cambiado la política de ciertos programas en directo en EUA. ¿jacksonnippleSabíais que eso llegó a los tribunales? ¿Sabíais que de hecho se tubo que pagar una suma por ello? Desde luego, yo lo ignoraba. No es la teta en sí, es el pezón. No pueden mostrarse pezones en televisión. Punto final. Me quedé un poco pillao; a ver, que eso pasa en España y nos reímos ¿no? y si hay suerte, se repite un montón de veces en los programas de zapping, ¿no? “Las tetas de Sabrina” sigen formando parte del imaginario colectivo más de 20 años después, pero que yo sepa, ella no terminó en los tribunales.

 De hecho, el segundo tema era la desnudez en público, hasta el punto de evitar estatuas públicas que muestren genitales o similares. Me pasé todo ese rato pensando en el capítulo de los Simpson y el David de Miquel Ángelo… Y realmente deveriamos estar tremendamente agradecidos a cuanto nos han culturizado esas series con respecto a los yankis. Como psicólogo: dejen que sus hijos miren dibujos animados!

the-simpsons56 No pude reimprimirme más. Son clases donde un porcentaje de la nota, y no despreciable, sale de la participación. Así que tuve que explicarles que en España la gente iba a la playa y algunas mujeres no llevaban sujetador. Bueno, que a veces las mujeres no llevaban ropa. Vale, que según como, habría gente sin ropa, de todas edades y géneros, en una playa normal. De hecho, añadí como curiosidad, en Barcelona el nudismo es legal (aunque técnicamente, el ayuntamiento simplemente “reconoce el derecho de todo ciudadano a circular desnudo por la calle si así lo desea”).

 Una mujer de la edad de mi madre me miraba toda exaltada. Cuando terminé, recobró un poco la compostura y de hecho añadió “igual, entonces, vuestros niños tienen una relación más madura con el sexo y el cuerpo humano”.

“Si señora, supongo que si… o algo”.

O quizás es que ustedes tienen el cerebro lleno de mierda, y consiguen esparcirla por doquier. Quien sabe. No soy yo quién para juzgar (jajajajaja).

19Sep/091

During the night…

Son las zorrollentas de la mañana. Bien, vienen a ser las 6 y pico. Uno suele llegar a casa a estas horas, un viernes por la noche, por el pedazo de fiestón que se ha pegado.

Vale, eso, o bien se ha perdido cogiendo el metro. Digamos que, a pesar de la poca decencia que le queda a uno,  también es legítimo admitir los fracasos. Con la sana intención de terminar en Morningside Heights, donde uno felizmente reside, se equivoca de línea, de estación y termina en medio de Harlem. Digamos, además, que una vez en medio del corazón de Harlem (Harlem más bien sur, todo sea matizar), uno se equivoca de dirección al intentar regresar caminando. Así que, andando tranquilamente, termina en la Segunda Avenida, cuando, para ser sinceros, vive en el equivalente a la 8 Avenida. Y eso queda en el extremo opuesto, en el sentido horizontal, de lo que sería la isla de Manhattan.

Pues bien, ya relativizando, ya tomándoselo con calma, es inevitable empezar a disfrutar del paisaje. Hoy, un sábado rajando las seis de la mañana, cuando el cielo dejaba de ser oscuro por los primeros intentos del sol de destrozar la noche, me he dedicado a observar el mundo mientras, pacientemente, regresaba a casa.

Siempre hay el sequito necesario de tipos pseudo-alcohólicos paseándose, dando tumbos, gritándole a Dios con todo el rencor que queda en su triste alma. Alguna que otra furcia… Mentira, no he visto ninguna, pero siempre me recuerda a Las Ramblas, dichosa morriña. Pero bueno, “a falta de”, cabe decir que si que he visto a algún que otro traficante, estilo NY. Furgoneta de cristales tintados, malas miradas, gestos explícitos. Siempre es curioso vivir en una película en directo.

Por otro lado, y lo que ya es más interesante, cruzando (literalmente) Harlem a través de la 116 Str. he observado a tres tipos en bicis y atuendos equivalentes a aquellos que, aquel ciclista-t6390que tuviera menos sentido del ridículo, llevaría en el tour de Francia. Entendedme… Un tipo en medio de Harlem, vestido como un jodido payaso y circulando con una bici de un par o tres de miles de pavos, por lo bajo. Primera cosa que puede chocarte. Joder, que no vas así, con eso, a “pedalear” por Harlem. Bueno, cada cual a lo suyo…

Pero, y sobretodo, el motivo por el que escribo este “post” y donde quiero ir a parar será motivo de burla para muchos, o demasiados. Si, si queréis, podéis empezar a reír. De veras. Si queréis puedo escribir con vuestras risas de fondo… sinceramente, me la pela.

Total, de camino a casa, a la altura de la 3rd Ave con la 116 Str (puedo decirlo con precisión, porque me ha chocado) me he cruzado con un mapache. Si, vale, un mapache, igual no es la puta duquesa de Alba, pero es un Mapache (en mayúsculas). Un mapache del tamaño de un perro pequeño, y un perro pequeño no es un caniche, joder, que eso es una rata. Un perro pequeño de los de verdad. ¿Sabéis que es un mapache? Después de tantos dibujos animados yankis, tantas películas, tanto documental y tanta mierda multimedia envasada al vacío, creo que todo dios sabe que es un mapache.

Pues de camino a casa, señores, un mapache se me ha cruzado por delante, a distancia de lapo (medida internacional). Y el muy hijoputa ni me ha mirado, ha pasado de mi, mientras yo lo observaba flipado. Inevitablemente, una vez ha desaparecido entre un montón de basura (parte del paisaje necesario de Harlem), me he empezado a descojonar. En medio de Nueva York, ciudad de ciudades, terreno de asfalto, ladrillo y frialdad en general,  un Mapache me ha dado, hoy, las buenas noches…

Curioso, ¿No?3745043253_46c29da9cc

Filed under: New York Life 1 Comment
15Sep/090

Day by Day

Es terrible, ¡Terrible! la capacidad de adaptación del ser humano. En algunos casos se agradece, por ejemplo, cuando tienes unas terribles almorranas; si no te acostumbras a ello, la vida se convierte en una agonía constante. Pero hay otras ocasiones en las que desearías que no fuera así.

Llegué a esta ciudad y quería follarme a la mitad de coches que pasaban. No me gustan los coches, vamos, que no soy un apasionado del tema. Me parece que deberían ser cacharros funcionales, nada más. Pero llegas aquí y los violarías a todos. Justo, eso, cuando llegas.Dibujo

Creo que a día de hoy hace ya más de un mes que rondo por estos parajes. Cada vez son menos los coches que me flipan al pasar. Donde quiero ir a parar, en realidad, no tiene absolutamente nada que ver con coches o lo que sea.

Es un lugar nuevo, una realidad nueva en un universo paralelo, con banderitas y McDonalds y esas cosas hollywoodienses. Y vas tú, que estás aquí, y te acostumbras.

Ya no te flipa ver a ese tipo que va en silla de ruedas porque está tan jodidamente gordo que sus rodillas reventarían si intentara levantarse. Cuando algo así como un 60% de la población tiene sobrepeso… eso ya no son problemas hormonales, ni huesos pesados, ni mierdas varias. Ese tipo se ha hecho eso a si mismo. Y a ti ya no te sorprende.

Cuando quedas con la gente que estás conociendo, ya no te sorprende que a veces el grupo sea, en su mayoría, mujeres coreanas, tailandesas, asiáticas en general.

No te sorprende cuando la gente te para por la calle y charla contigo. Cuando sales a fumar del bar (porque, y es verdad, aquí no se fuma en ningún sitio) y hasta las viejecitas hablan contigo. Cuando gente que es la segunda vez que ves en tu vida, cruzándote, ya no por la facultad, si no por la universidad, te paran para preguntarte que tal te van las clases. Millones de relaciones superficiales diarias. No, eso no te sorprende ya…

Hasta que te paras a pensar. Piensas.1961_Chevrolet_Impala
“Coño, si estoy en los Yankis”

Durante los siguientes 5 minutos podrías alucinar un rato más, admirando cubos de la basura, buzones y escaleras de incendios en las calles y edificios. Mirando la variedad humana que te rodea, esa fauna antropomorfa en movimiento constante.

Luego, luego eso se pasa. Han pasado tus cinco minutos de gloria, y vuelves a la ciudad. Lo que podría ser un ensueño constante, lo que querrías fuera un brote de curiosidad constante por el entorno, lentamente desaparece. Se te escapa de las manos. Porque, al fin y al cabo, esta es la ciudad donde vives, y ya te has acostumbrado.

12Sep/091

Study time

Después de terribles esfuerzos sobrehumanos, he conseguido estudiar algo así como dos horas. Dos horas con sus correspondientes pausas y tal, obviamente. Pero dos horas al fin y al cabo. Estadística y Probabilidad, ese maravilloso mundo de intrincadas operaciones; unos, ceros y de vez en cuando doses y treses, y si hay suerte, ¡incluso más! Simbolitos bizarros queriendo representar relaciones y correlaciones extrañas. Letras que equivalen a números que equivalen a personas que equivalen a letras que equivalen a valores que sonDibujo números. Estadísticamente irrelevantes, en cualquier caso. Y me llevo tres!

Quedando los años de universidad “seria” bien lejos, estudiar a la segunda semana de empezar el curso tiene un mérito excesivo. Si, bueno, bien, estoy haciendo una montaña por un ratito delante de un libro y cuatro folios. Vale. De acuerdo.
Pero cuando uno tiene la decisión de aprender, la voluntad de saber, la sed de conocimiento… entonces uno es capaz de dedicar dos horas de su vida a saciar esa sed en la silla de una biblioteca, escuchando Drum n Bass mientras la mirada se pierde y se nubla entre símbolos desconocidos y sobrehumanos.

Lo peor, señores, no es eso. Lo peor es que al cabo de ese par de tristes horas he tomado una decisión, con un grado de determinación espeluznante. Voy a hacer lo posible por dejar Estadística y Probabilidad. Voy a hacer todo lo posible con tal de no tener que cursar esa mierda por enésima vez.

Ya de chavalito, lo de los números, como que no... A ver, entendámonos. En bachillerato sacaba notables y algún que otro excelente en físicas. En bachillerato suspendía, una y otra vez, matemáticas. Suspendí estrepitosamente matemáticas en selectividad, y saqué un 9 en física.

Dicho de otro modo, encuentro una lógica y un interés en la física dinámica, de partículas, quántica. En entender el comportamiento de las ondas y los fluidos. No encuentro interés en conocer la raíz cuadrada de 21242332.

Pregunta:
Fulanito corre alejándose asustadísimo de Jaimito, a una velocidad constante de 20m/min. Jaimito quiere lanzar una piedra, puntiaguda y afilada, en medio de la cabeza de Fulanito.
¿Con que fuerza debe lanzarla si en este instante Fulanito se encuentra a 7 metros y corriendo?
Datos:
Piedra: 2,5kg
Densidad Aire:  1,212 kg/m3
Coeficiente de penetración: 0,32
Odio de Jaimito hacia Fulanito: 6,8 ostiones/min

Pregunta:
Raíz cuadrada de 21242332

¿Apreciáis la diferencia?

A lo que íbamos, realmente, a un pseudoadolescente de mente enfermiza… ¿Qué puede parecerle más práctico? Pues a mi el cerebro se me plantó en ese momento, y ahora la estadística ha entrado en el paquete, en el saco de las matemáticas, y no de los números aplicados a cosas reales. Que me den los resultados, interpretarlos a partir de la lógica es relativamente fácil, pero que no me hagan calcularlo, joer.

Dos horas después; escribiendo mails para ver si existe alternativa. Ya se verá, ya se verá.

Filed under: Class & Uni 1 Comment
9Sep/091

I’ll pay in cash for your souls…

 

Dollar   Da miedo. Da mucho, demasiado miedo, da pavor. Es un pánico verde, que huele a papel sucio y usado. Huele a dólar por todas partes. Dólar rancio. Apesta.

En mi puta vida havia visto una cultura tan jodidamente enferma y degradada en ese sentido. Más de 100.000 personas viviendo en las calles, lo que significa más del 2% de la población total de Nueva York. En la ciudad de ciudades, en el puto centro neuralgico del mundo, más del 2% de la población sin techo…

Estas en la 2º Avenida, con la Catorce. Estas allí, esperando, en la salida del metro. Un grupo de adolescentes apoyados en plan guayón en una pared, tendrán unos 15 años a lo más. Los miras, y de la nada –bueno, bien, de la calle misma- aparece un maseratti, una burrada de coche que probablemente valdrá lo mismo que el piso que nunca podrás permitirte en Barcelona. De ese maseratti bajan una pareja de adolescentes, un chico y una chica, que se suman a la tontería hormonal que sucede delante de tus ojos. De algún modo, te entran arcadas. Pero probablemente, al tipo negro de metro ochenta y cinco, en los huesos, vestido con harapos y con apenas dientes; ese vestigio de hombre, que sujeta un vaso de cartón con la esperanza de que alguien deposite papeles verdes dentro; probablemente las nauseas sean peores para el.

La gente camina sola. La gente habla sola. La gente come sola y se desplaza por el metro sola. La gente llora sola por la calle. Algunos gritan. Si, si, algunos gritan pasajes bíblicos, sujetando el bestseller, mientras caminan solos entre otras almas; con los ojos entornados, perdidos. Como en nuestras películas de Hollywood. Los putos tópicos siguen cumpliéndose. La gente está completamente sola, aquí.

También descubres los matices. Descubres la diferencia entre aquel que se perdió por el alcohol y aquel que se perdió por el crack. ¿Será esa una de las mayores diferencias interculturales de las que tanto se habla? Si que es verdad que en España el crack nunca llegó a hacer mella, crack que deja un tipo muy distinto de zombis en las calles. Muy distinto…

A veces parece una ciudad donde ha desaparecido la clase media. Una ciudad que está regresando al sistema feudal…
Pero bueno, esto da para muchos más capítulos, que probablemente vendrán.

7Sep/091

New Haven, Ciudad de Vacaciones

Después de tres semanas (¿son tres semanas?) llegan las primeras vacaciones. Después de trabajar tan dura y sacrificadamente, uno necesita un respiro (risas de fondo, el publico aplaude).

En realidad, dejando al margen pajas mentales varias, Nueva York realmente es una ciudad de ciudades, un mundo en si mismo. Hasta tal punto que te satura, te absorbe el dinero y el alma.

Por ello, con un par de compañeros, este sábado cogimos el tren hacia New Haven, Connecticut. Es la ciudad donde está Yale University. También es donde vive otro compañero becario. También es la ciudad con mayor índice de criminalidad, en los gettos, de todo el estado. También es la ciudad con las mentes más privilegiadas o mayores niños de papá en demasiados kilómetros a la redonda. También, que coño, es donde estudió Bush, padre e hijo. Ciudad de contrastes, imagino.

Huyendo de la Gran Manzana Urbana llegamos allí. Pasamos la primera noche inflando, por turnos, una cama de matrimonio de goma con una mancha para bicicletas. Eso une a la gente, imaginé. O quise pensar, después de la sudada, después de pensar que en el suelo no se duerme tan mal. Unas cervezas después, descubrí que probablemente la cama no era tan incomoda, y, dejado el cansancio atrás, se agradeció el colchón.

new haven Hoy hemos ido a pasear mientras los otros dos trabajaban en casa. La zona que nos hemos pateado me ha parecido idílica… demasiado idílica. Una postal perfecta del pueblo perfecto. Allá donde vamos, es un constante confirmar todos los tópicos horribles que, desde los Simpson hasta Hollywood, nos han metido en la cabeza. De hecho, paseando, nos hemos parado en un “garden sale”, donde la familia pone los objetos a la venda en el jardín para que uno rebusque, escoja y regatee. Nos hemos comprado donuts y café en plan poli malo, etc…

Cuando ese par han acabado, ha venido una amiga del chico de Yale a recogernos en coche y hemos ido a la playica, a 30 min; un poco parecida al delta del Ebro, pero versión americana (queda clarísimo, ¿no?). Después de, una vez más, aceptar esa vena infantiloide que me invade a veces, me he dedicado a pescar con fiambreras unas medusas que plagaban el agua, pero que no picaban. Joder, como pimientos acuáticos, transparentes, y con luces tipo arco iris. Ríete tu del mediterráneo.

Hemos ido al centro a ver algunas instalaciones de la universidad (y lloras al verlas), a tomar algo, y para casa. La compañera de piso del amigo nos había hecho la cena. Y eso si que hacía llorar. Jamón serrano, queso de cabra curado, vino catalán, espaguetis de lujo, albóndigas con salsa mostaza y un peazo ensalada. Después de tres semanas comiendo mierda, que venga una americana y te cocine eso… pues cambia un poco la percepción de esta cultura y les amas de golpe.

A última hora, hemos decidido un par que volvíamos a la macro-manzana para dormir ya aquí y aprovechar el día de mañana. Después de llamar a la compañía de taxis insistiendo, amenazando, porque perdíamos el tren, el taxi apareció. Imagino que tener al cliente contento es una premisa en el mundo empresarial americano.

El amigo taxista ha violado la mayor parte de leyes, ya no federales, si no lógicas, de conducción que yo pueda conocer. Sobrepasando la velocidad máxima (de vez en cuando) y saltándose TODOS los semáforos, incluidos los de entrada y salida de la autovía, nos ha dejado 10 minutos antes de lo esperado en la estación.new haven (6)

Después de tan solo 24 horas de naturaleza, tranquilidad, arbolitos y ardillitas, calles vacías y silenciosas, casas bonitas (aunque extremadamente falsas) y sensación a ratos de estar casi en Port Aventura, tan solo me planteo cuando voy a volver. Hora y media de viaje y tan solo 28 dólares por limpiar la cabeza de ruido, humo, prisas y mierda urbana en general. El dilema es ¿Viaje mensual o bimensual?

   

Archives

 

September 2009
M T W T F S S
« Aug   Oct »
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930  

Categories

Blogroll