Nomasdf A trip around…

27Feb/104

Escenas (reales) enfermas; nº 1

Estas esperando el metro; como se habrá podido apreciar, universo recurrente. Sentado en el andén prácticamente vacío, con tu libro, viendo pasar el tiempo. Serán algo así como las 10 de la noche.

Al poco rato, unos gritos te hacen girarte. Son dos sin techo, un hombre y una mujer. A la mujer ya la tienes vista, tiene relativa mala leche, siempre esta en los vagones, pidiendo, y no le gustan las negativas. En cualquier caso, por norma, los sin techo de Nueva York se caracterizan por su inofensividad. La mujer tiene la cara cortada por 3 líneas bien delimitadas, claras marcas de surcos navajeros. El tipo lleva unas greñas y una barba de más de medio metro, y arrastra un cubo de basura cuadrado, de esos de restaurante, enorme. Su maleta personal. Gritan entre ellos mientras se acercan donde estás tu. No es una pelea, es más ese tipo de conversación de hechospolvo, de pseudoesquizofrenicos, de hijos del crack...

Al pasar por tu lado, el tipo te mira, y acompañado de una sonrisa, te suelta un sincero

Lo siento, disculpa.

Te quedas un tanto sorprendido. ¿Disculpa porqué? No te queda muy claro si era por los gritos, por pasar con el cubo demasiado cerca de tus pies, o lo que fuere. No tienes tiempo de decir.

Tranquilo, no pasa nada.

Sigues leyendo.

Al rato, llega el metro. Te subes en él, al igual que la pareja de mendigos, que se monta en el mismo vagón que tú. Catastróficas casualidades, en el vagón hay un grupo de 8 o 9 chavales de unos 18 años, con ganas de hacer el mamón.

Tal como entran los mendigos, 3 de los chavales se ponen a charlar con el tipo. La tipa, poco después, se aparta, y en un par de paradas ya se ha bajado del metro. Y digo charlar por decir algo. Es una de esas escenas horribles pero cada vez más recurrentes; digamos que los chavales han cogido al mendigo como su bufón personal para distraer el trayecto de metro, para hacerse los “guays” delante del resto de chavales, de las chicas.

El mendigo aguanta la compostura como puede. Digamos que, poco sutilmente se están riendo de él en su cara. Y el tipo, como puede, les sigue la broma. De entre ellos, uno es un chaval un tanto más joven, pero con sus buenos 16-18 años. Un tipo gordo, cabeza prácticamente rapada, con un anorac de pluma azul fluorescente y enormes gafas de sol. El tono de las bromas va creciendo, se va ensuciando y oscureciendo. El mendigo empieza a intentar alejarse, hasta que el niño-gordo le ofrece dinero, algunas monedas. Monedas que finalmente acaba tirando por el suelo, gritándole un recógelas del suelo pedazo de mierda.

Esto quizás después de 20 minutos de trayecto. Imagino que el mendigo tuvo suficiente, cada cual tiene su límite.

Llegados a este punto, el mendigo empieza a gritarles. Simplemente gritos de rabia, de impotencia… sobretodo de rabia contenida. El niño-gordo se crece, es el centro de atención, así que intenta gritarle más, más fuerte y mejor. Otro de los chavales acompaña al niño-gordo. Un tercero, viendo la situación y un tanto cansado, grita al mendigo que se vaya, que se aleje… Valiente imbécil, más fácil sería pegar un par de ostias a sus amigos.

En cualquier caso, el mendigo se queda mirando al tipo que le dice que se marche. Tranquilamente se calla, coge su cubo de basura-hogar y empieza a alejarse dentro del vagón. Su cara ha cambiado. En ese momento, el niño-gordo tiene la necesidad de poner la guinda final, su “triunfo”.

Córtate ese pelo de mierda. Eres una desgracia humana, por lo menos disimula. Das asco.

El mendigo suelta el cubo de basura y se gira.

Empieza a gritar a plena voz, se entienden pocas cosas, a parte de un ¿para qué, para parecer un cerdo seboso con la cabeza rapada como tú? Y luego sigue con frases que incluyen un carcel, un imbéciles, bien, una buena sarta de insultos y mierda en general.

Y aquí es cuando los chavales se crecen de verdad. Uno sigue gritándole al mendigo que se mache, pero ahora es el mendigo gritando al niño-gordo. Así que un tercer tipo empieza a gritarle al mendigo, todavía más fuerte, un

Venga, partele la cara si tienes huevos, partele la cara, venga, partele la cara!!!

Cuatro chavales jóvenes contra un mendigo desnutrido y hecho mierda. El mendigo se calla, se calma de repente. De sus pantalones rotos, caídos y asquerosos, de un bolsillo lateral, saca un destornillador de medio metro. Tranquilamente, empieza a hablar

No, no le voy a pegar. Le voy a atravesar con el destornillador. Venga, niños valientes, ¿Quién será el primero? ¿No queríais fiesta? Empecémosla. Venga, cuatro contra uno, venga. A mi me vais a reventar, pero de cuatro, me cargo mínimo a dos. Yo no tengo nada que perder. Venga valientes, venga.

Con tu libro en la mano, deseas de corazón tan solo un instante que alguno de los chavales la cague, que realmente pase algo. Llevan 30 minutos pidiéndolo a gritos, una buena dosis de realidad, de bajada de humos a puñaladas, de humildad.

Obviamente, todos los amigos de los cuatro valientes se levantan y se van al fondo del vagón.

Venga, héroe gordo. Dejemos de hablar. Venga, acércate.

El niño-gordo no puede dejar de mirar fijamente el destornillador de medio metro, mientras su piel se torna más blanca que la nieve que cubre la ciudad. Todos empalidecen.

Eso pensaba, eso pensaba. Luego soy yo el pedazo de mierda.

Llegamos a la siguiente estación. El sin techo, calmadamente, se guarda su destornillador, coge su cubo-hogar y se apea. Mientras las puertas se cierran, desde dentro, el niño-gordo se acerca y le grita un

¡Tu madre es una puta!

Y solo puedes pensar un No chaval, ya no, ni lo intentes,  ya no…

Inevitablemente, te pasas el resto del trayecto perdido en tus historias. Como siempre, la cabeza llena de mil pensamientos, y una vaga sensación de tristeza. Que imbeciles somos todos.

26Feb/101

Pequeños momentos, 1

Por algún motivo, esta nevando la de Dios, últimamente. De vez en cuando incluso sale en las noticias en el otro lado del charco. Será que la cosa va en serio ¿No?

Pero si le prestas atención, como siempre, la ciudad, como cualquier ciudad del mundo, de vez en cuando te regala algunos guiños curiosos.

Así que cae esta especie de agua-nieve agónica. Te pasas la mañana en la calle, por algún motivo te has levantado especialmente temprano y has ido a hacer recados, a buscar cosillas y a pasear un poco.

Y al terminar, coges el metro de regreso a casa. Es en el andén subterráneo del metro, ese metro tan característico de Nueva York, donde se sucede la escena. En el metro, las temperaturas tienen un comportamiento un tanto bizarro; bien puedes estar a unos buenos 25 grados como pueden haber diminutas clapas de hielo en el peor de los días. Los raíles siempre están llenos de agua; agua circulando, en realidad. Iluminación, olores y texturas subterráneas en cualquiera de los casos.

Así que, al esperar el metro, ves por la rabadilla del ojo algo extraño, algo que no eres completamente capaz de identificar. Te fijas mejor, y te das cuenta de que, lo que sucede, es que esta nevando en las vías.

El metro de Nueva York tiene muchos agujeros de ventilación, rejas que dan directamente al asfalto o a la acera de la calle. Y hoy, ahora, es el momento perfecto como para que la luz entre directamente por esa reja lejana, dejando entrar un débil rayo de luz blanca, y no la tétrica luz amarillenta subterránea, generando un precioso juego de luces. Y atravesando perfectamente ese rayo de luz, enormes copos de nieve caen del techo hacia las vías mojadas y sucias donde las ratas se pelean por los tropezones de mierda que hay entre los raíles.

Mientras esperas el metro, sonríes mirando como nieva en estos túneles horribles que atraviesan la ciudad bajo tierra, como arterias llenas de colesterol, como un hormiguero plagado de hormigas epilépticas. Aunque racionalmente entiendes porqué está nevando bajo tierra, la escena tiene un algo de surreal, de mágico, que te arranca esa fugaz sonrisa. Un pequeño guiño cualquiera que, si prestas atención, la ciudad te ha vuelto a regalar.

13Feb/101

Snow time, again

Porqué no te enteraste. No, nadie te mandó el mail ni mensaje ni nada de nothing, así que creías que tenías clase igualmente.

Pero resulta que cancelaron las clases por la tormenta de nieve.

La verdad, bastante espectacular. Aunque, después de que Washington DC quedara colapsado, enterrado bajo cincuenta metros de nieve, con centenares de millones de muertos por congelación, pequeñas comunidades sobreviviendo en túneles escavados bajo la nieve y recurriendo al canibalismo masivo, y nosequemás… pues esperabas que fuera peor. Como consecuencia, te diste cuenta de que, a veces, es mejor seguir las noticias a dejar que la gente te cuente qué esta pasando en el mundo. Tú siempre tuviste una imaginación hiperexcitada y enfermiza, así que una percepción de la realidad de segunda mano, junto a tu modo particular de procesar esa información, convierten el mundo en un lugar mucho más interesante y entretenido, pero menos realista.IMG_2821

Así que la nieve llegó, una vez más y en plan serio, a Nueva York. Ni pagándote saldrías de casa para ir a clase, con el frío y la que estaba cayendo fuera… Pero cómicamente, te están pagando por ello, así que saliste de casa para ir a clase, con el frío y la que estaba cayendo fuera…

Y de camino te encuentras a la lesbiana y la loca coreana revolcándose, literalmente, en la nieve de la plaza central de Columbia.

- ¿Pero, donde vas?

- A clase, a clase, voy tarde, hablamos

- Que no hay clase, que después de las 3 también cancelaron las del Campus central

No te lo creíste y fuiste a clase. A esa clase que, obviamente, habían cancelado.

En realidad, agradeciste, una vez en la calle, con los huesos helados y la piel pegada a la ropa empapada, el haber tenido una excusa para salir. El panorama lo merecía. Americanos locos tirándose por los 30 metros de las escaleras de la antigua biblioteca, con cartones y plásticos y demás. Guerras y guerrillas organizadas de bolas de nieve. Imaginas que, incluso los estudiantes pijos de familias adineradas tienen su derecho constitucional como ciudadanos americanos a sus “horas de guerra” anuales. Al fin y al cabo, debe de ser un tema genético, inevitable. Y, como bien se sabe, los ricos no van a las guerras de verdad, porque resulta que allí la gente muere y mata de verdad. Así que, como sucedáneo, se organizan espontánea y masivamente y montan guerras de nieve, con búnkeres, trincheras y demás. Bastante espectacular.

Luego fuiste a imprimir unas cosas a la biblioteca, la “nueva”, la de verdad. Además de diversos muñecos de nieve, algunos de ellos muy ingeniosos y otros espectaculares solo por sus dimensiones (nunca antes viste un muñeco de nieve de 4,5 metros), encuentras a otro enfermo mental. Delante de la puerta de la universidad, un tipo coreano tiene un molde y una sierra. Te acercas. También tiene un iglú. Un iglú de verdad, con ladrillos de hielo, y demás.IMG_2824

-Perdona, ¿esto es in iglú?

- Ehh… Si, si

- ¿Cuanto llevas haciéndolo?

- Unas 4 horas, creo que en 5 más lo terminaré

- Eh… pero que Es Un Iglú de verdad… Errr.. Vaya… Vale, venga, suerte.

Te lo quedas mirando 10 minutos mas, al tipo y a su iglú. Par de huevos, si señor, en medio de la biblioteca: un iglú. Fueras menos perro y tal, te hubiera gustado hacerlo tú.

Pero una vez más, empezaste a sospechar que el recuento de espermatozoides en tus cojones estaba disminuyendo preocupantemente por congelación. Tranquilamente, con la calma, y disfrutando del paisaje, volviste hacia el calor de tu casa, a disfrutar de la nevada desde tu ventana a la calle.

Bonito, y Frio.

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8Feb/102

Roommate Search; Episode Two – Alison

Parece que otro modo de llegar a conocer un poco la ciudad, la cultura y lo que mueve a este país es esto de buscar habitación. Uno se encuentra expuesto, durante un instante muy intimo, a personas y a sus historias. Al fin y al cabo, cambiarse de casa puede ser, para muchos, un punto de inflexión. Si, vale, de acuerdo, muchas veces es simplemente una elección relativamente normal. Pero otras veces, otras veces son los eventos, esa consecución de eventos completamente aleatoria (o no) de la vida, los que te llevan a cambiar tu lugar de residencia. Es esencialmente otro cambio más, con todo lo que cambio puede significar o implicar.

Alison llegó un día X a visitar tu apartamento, para ver la habitación. Y dices un día X porque últimamente te cuesta muchísimo llevar la cuenta de los días y las horas pasadas. Los recuerdos se están mezclando bizarramente durante esta última temporada. Pero bueno, eso es parte de otra historia. Así que digamos que Alison vino a visitar el piso en algún momento de esta semana, a principios… o bien a finales de la semana anterior. Al fin y al cabo, no supone ninguna diferencia, ¿verdad?

Alison podía tener unos 30 años. En realidad, quizás tenía 45 o más. Pero por la conversación y tal, intuiste unos 30, si, 30 serían. Es lo que pasa con la gente extremadamente delgada y demacrada, que con los criterios que aplicamos en nuestro “primer mundo”, cuando la vida te pega de hostias resulta que envejeces dentro de los parámetros del entorno en el que vives. Y esta chica, otra cosa no, pero lo que es delgada, lo está con ganas.

Alison era dulce, muy dulce… seguramente demasiado dulce, se lo viste desde el principio. No se puede ser así, no. Se necesita la dosis justa, y solo esa, de cinismo, de relativismo, de desapego, de distancia; se puede incluso ir escaso, nunca en exceso... Pero si te falta, el mundo te pisa y se te come poco a poco; parece que te coma las entrañas, de dentro hacia fuera, pero en realidad se te esta comiendo el alma. Lo curioso es que en general, las herramientas que tiene el mundo para hacer tal cosa son los hombres que lo habitan. Al fin y al cabo, el hombre comido, pisado y destruido por el hombre. Pero bueno ¿Que te voy a contar?

- Si, mira, yo era astrofísica en California. Si… No. Si. Estudié Undergraduate allí, y trabajé en un observatorio, investigación sobretodo. Bueno, era interesante, y era bastante buena en ello. Pero la verdad es que lo que a mi me gustaba era el arte y pintar.

Un par de días más tarde, Alison te mandaría un link para ver fotos de sus dibujos. Le responderías muy amablemente “que bonitos ¿realmente los has hecho tu? Muy bonitos, si señor”. No cuesta nada ser amable, y menos con un personaje así… pero por dios, que los dibujos eran una mierda pinchá nun palo ¿eh?

- Luego vine aquí. Estudié Arte en Columbia e iba haciendo cosas aquí y allí. En general becada… Hasta que tuve problemas con la beca. Ahora estoy con una amiga, pero es que se ha casado, viene San Valentín, y te das cuenta que igual necesitan su espacio. Por eso ando buscando piso.

- Como estudié en Columbia, bueno, me gusta el barrio y llevo aquí 5 años, la idea es quedarme. La verdad es que ahora estoy estudiando en NYU, en el centro, ¿sabes? pero es demasiado caro vivir allí abajo.

Como a todos, la tienes delante, sorbiendo el café que le has servido… como a todos. En medio también te cuenta que creció entre Roma y Estados Unidos. De hecho, charláis un rato también en italiano, y te habla maravillas de España y Barcelona.

- Lo que pasa es que, bueno, como tuve problemas con la beca y la termine perdiendo… claro, el caso es que, aunque los de la beca no te paguen a ti, tú tienes que seguir pagando los cursos y créditos y demás… Ya sabes como va eso.

Columbia pueden llegar a ser 45.000 dólares semestre, o más, según qué facultad sea.

- Llevo años pagando deudas, y por eso busco un sitio barato. A ver, si entrara este mes… No se, supongo que podría pagarte 700 (el piso estaba a 975), al fin y al cabo ya han sido muchos los meses en los que he pasado a base de arroz y poco mas… Bueno, ya ves que estoy delgada… Yo no era así, antes, no… lo que pasa es que, bueno, tengo que ir pagando las deudas con lo poco que voy consiguiendo, y las sobras de las sobras, pues bueno, para comer. A partir del mes que viene ya pagaría más, claro. Es solo que ahora no lo tengo, no tengo ni los 700, debería pedirlos adelantados….

En cualquier caso, le comentaste amablemente Mira, me sabe mal de verdad… No puedo bajar el precio. Igual 25 o 50 dólares, pero tampoco harían tanta diferencia… al fin y al cabo, si no ya soy yo quien pierde dinero Además, tu me estas hablando de números y alquileres, pero es que ni siquiera tienes en cuenta los gastos que no están incluidos en el alquiler…

- Pero bueno, en Setiembre en principio me dan una beca que me daría como 1500 dólares al mes… Y a parte de este mes… No se, supongo que podría llegar a pagar algo así como 850 o 900 mensuales. Ya me buscaría un segundo - tercer trabajo, así puedo pagar deudas y alquiler. Con la comida ya me he acostumbrado, así que… Y a partir de setiembre…

- Nono, no me malinterpretes. Mira, es fácil. Digamos que cada día, cuando llegaras a casa, tendrías tu comida lista. Para ti o todos los que fuerais. Solo tienes que decirme que quieres, yo te cocinaría cada día. Ya te he dicho que soy italiana, cocino bien… Aunque tu eres español, me imagino que ya sabes cocinar y eso…

- Es que tu no sabes que es tener hambre siempre... Y el arroz, cosas así…

- No se, no se me ocurre…

- Ah! También haría la limpieza. Quiero decir Toda La Limpieza, todos los días. Tendrías el lavabo y la cocina permanentemente limpios. Y el salón. Y si quisieras te barrería el salón y tu habitación cuando no estuvieras. No se…

Y bueno, ya nos hacemos un poco todos a la idea ¿No? No, yo creo que no nos hacemos a la puta idea. No me haces a la idea tú que vives aquí y les conoces en persona, ¿Como nos vamos a hacer a la idea todos en general? Pierdes una beca y tu vida queda sacrificada durante un montón de años… y para tus adentros, piensas “pues joder, los 800 pavos anuales de la UAB, pues igual no eran una barbaridad, al fin y al cabo”. Luego piensas en una historia relativamente frecuente en los Estados Unidos. Simple. Un Cáncer. Digamos un cáncer de mama, uno común, fácilmente detectable en fases iniciales, tratable y sin más complicación. Ok, hasta aquí todos contentos. Lo que pasa es que ese tratamiento, se paga. Se paga si no tienes seguro, si tu seguro no lo cubre, o si simplemente se niega a pagarlo. Y se paga a cientos de miles de dólares. O dicho de otro modo, sobrevives al cáncer y lo que te queda es sobrevivir al resto de tu vida, eso si no vienes de familia adinerada, muy adinerada. Pero bueno. No nos podemos, ni podremos nunca, hacernos a la idea de lo que es vivir en El País De Las Oportunidades.

Es bastante impensable, bastante improbable en Barcelona, en España, que coño, en Europa en general, que una estudiante; una persona, quizás no brillante, pero si decente, capaz y encantadora, se encuentre en una situación similar por motivos remotamente similares.

Cuando Alison se fue, te dejó el corazón un tanto encogido. Una semana después te escribió un mail. No es tan bonito, ni tan limpio, ni tan bien situado… No me gusta mucho, pero al final he encontrado un sitio por 675 dólares. Por lo menos un lugar donde vivir “mientrastanto”. Gracias por el café, estaba riquísimo, ya te escribiré, si quieres, si montamos alguna exposición en la NYU. Mucha suerte. Alison. Le escribes una breve respuesta deseándole toda la suerte del mundo, de corazón.

Vuelves a colgar el anuncio, un día más, en internet.

Al fin y al cabo, todavía no has encontrado compañero de piso.

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6Feb/100

Roommate Search; Episode One – Paul

Anuncio colgado en Internet. Habitación pequeña en piso de dos habitaciones, compartido con estudiante graduado de Barcelona. Está colgado en craigslist.com, el equivalente yanki de loquo.com. También en la pagina de alojamientos universitarios, también en el servicio de correo de la universidad… De hecho, si os pasearais lo suficiente, también lo veríais colgado en la biblioteca, o en la facultad de Filosofía, o de Cine, o de Letras, o de… bien, que ya nos entendemos, ¿no?

De momento, durante las últimas dos semanas o porai, se han ido pasando diversos personajes por tu casa. La habitación realmente es más bien pequeñaja, aunque el piso es encantador. También es importante tener en cuenta la puerta que hay en la habitación. Si, hombre, esa puerta que, si la abres, te lleva a la maravillosa habitación de la caldera. Pero bueno, ¿que más quieres? Es una habitación “con energías”, como dirían esos tarados del Feng Shui, ¿no? Que todo es verle el lado positivo a las cosas, todo es ponerse.

Pero lo más curioso de todo ello es la experiencia antropológica, humana. Debería hacerse un libro, algo así como “Sobre quién vino a ver la habitación en alquiler”.

Y es que todavía te acuerdas de Paul. Te llamó por teléfono, el tipo. “Hola, que tal, si, mira, llamaba por la habitación, ¿cuando podría verla?”. Te da una sensación rara, la voz misma, por teléfono. Pero qué coño, al fin y al cabo, necesitas colocar la habitación si o si, y temprano. “Mira, pasa cuando quieras”.

En general, lo que haces es meterte a quien quiera ver la habitación en casa, le enseñas todo un poco (al fin y al cabo son menos de 50 metros cuadrados, que se hace en medio momento) y te paras a charlar. “Oye, ¿quieres un café? Voy a hacerlo de todos modos”. Os tomáis un café juntos, que la casa es pequeña, que es un año entero, y al fin y al cabo quieres sentirte cómodo con quien te toque vivir. Más o menos lógico, ¿no?

Pues bueno, a lo que íbamos, que viene Paul. Paul llama al timbre. “Sube, sube”. Paul llama a la puerta. Abres y le sueltas el más amable “Hola, que tal, pasa, pasa”. Así que Paul es un negro de dos metros, monstruosamente grande, calvo, de 55 años, con cara de tarado. “Hola, soy Paul, encantado”. Y de repente entiendes qué es lo que no te cuadraba por teléfono. Paul es un bujarrón. De hecho, tal como dice “encantado” te esta haciendo morritos sugerentes. Cagontó… al que te conoce, sabe lo que quieres decir con bujarrón: no tiene nada que ver con homosexualidad, ni con quien te gusta acostarte ni tus preferencias ni nada. Es una actitud, un modo de expresarse, comunicarse y relacionarse con el mundo. Y Paul es, ante todo, un bujarrón.

“Mira, esta es la habitación, ¿Qué te parece?” El tipo se pasea por la casa, va mirando cosas, rincones, va comentando. Te das cuenta que lo de bujarrón es síntoma de algo más profundo, más intenso. Mentalmente surge uno de esos peligrosísimos de perdidos al río, o lo que sea. Casi te ríes un poco. “Oye, voy a hacer café, ¿quieres un poco?”

No amigos, lo que le pasaba a Paul es que realmente estaba tarado. Entendámonos, no es un modo de hablar, es que Paul estaba como una puta regadera.

-Verás, es que trabajo a tiempo completo y estudio a tiempo completo.

- Vaya, eso está muy bien Paul, y ¿que estudias y de que trabajas?

- No mira, bueno, trabajo para una firma de altas tecnologías, soy jefe de departamento, como un ingeniero técnico de rango muy elevado, ¿sabes?

- Que interesante, ¿no?

Blablabla

Anda, mira por donde, Paul es un ingeniero. Un tipo potente, ¿no? También puede ser, que coño. Para tus adentros piensas que, antes de Nueva York, llevabas tres años trabajando con gente que realmente estaba muy mal del tarro, así que decides charlar tu ratejo con Paul. Entretenido estarás. Y Paul, otra cosa no, pero charlar charla, el tipo.

- Blablabla, porque claro, en la firma donde estoy ahora de ejecutivo, se ven muchos casos de, ya me entiendes, la naturaleza humana y demás. La gente, que es como es.

- Si Paul, que razón tienes, que razón tienes. Y dime ¿Qué firma es, exactamente?

- Es un importante gabinete de abogados, que está en Wall Street. ¿Sabes? Trabajo con ellos como asesor jurídico. Es un curro bastante difícil.

- Ya me imagino, ya…

Todo el discurso en si era como muy disperso, muy disgregado en general, mientras el tipo iba haciéndote poses, gestos sugerentes y demás. Como has dejado claro antes, hay detalles para llenar medio libro: que vida más interesante la de Paul. No llegaste a saber que era lo que estudiaba a tiempo completo, pero si supiste que tenía cuatro trabajos distintos… A tiempo completo. Y no bromas de trabajo, no; trabajos serios, de “altos rangos”. Bravo, Paul. ¿El toque final? Paul también te contó como era Nueva York, sobretodo Harlem, cuando el era joven. Y es que cuando Paul era joven, Paul era bailarín en Broadway. Poca broma ¿eh?

Curiosamente, lo de bailarín es de lo poco que podrías llegar a creerte de ese tipo.

Os termináis el café, termináis la conversación y os despedís. Lo último que verás de Paul será su cara, su mirada un tanto triste. Para tus adentros piensas Lo siento Paul, pero creo que hoy no vas a mojar…

Pero no te preocupas. Al fin y al cabo, sigues sin compañero de piso. Seguirán las visitas de personajes bizarros, el festival de actores secundarios en una película de serie B, la película de tu vida.

   

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