Snow time, again
Porqué no te enteraste. No, nadie te mandó el mail ni mensaje ni nada de nothing, así que creías que tenías clase igualmente.
Pero resulta que cancelaron las clases por la tormenta de nieve.
La verdad, bastante espectacular. Aunque, después de que Washington DC quedara colapsado, enterrado bajo cincuenta metros de nieve, con centenares de millones de muertos por congelación, pequeñas comunidades sobreviviendo en túneles escavados bajo la nieve y recurriendo al canibalismo masivo, y nosequemás… pues esperabas que fuera peor. Como consecuencia, te diste cuenta de que, a veces, es mejor seguir las noticias a dejar que la gente te cuente qué esta pasando en el mundo. Tú siempre tuviste una imaginación hiperexcitada y enfermiza, así que una percepción de la realidad de segunda mano, junto a tu modo particular de procesar esa información, convierten el mundo en un lugar mucho más interesante y entretenido, pero menos realista.
Así que la nieve llegó, una vez más y en plan serio, a Nueva York. Ni pagándote saldrías de casa para ir a clase, con el frío y la que estaba cayendo fuera… Pero cómicamente, te están pagando por ello, así que saliste de casa para ir a clase, con el frío y la que estaba cayendo fuera…
Y de camino te encuentras a la lesbiana y la loca coreana revolcándose, literalmente, en la nieve de la plaza central de Columbia.
- ¿Pero, donde vas?
- A clase, a clase, voy tarde, hablamos
- Que no hay clase, que después de las 3 también cancelaron las del Campus central
No te lo creíste y fuiste a clase. A esa clase que, obviamente, habían cancelado.
En realidad, agradeciste, una vez en la calle, con los huesos helados y la piel pegada a la ropa empapada, el haber tenido una excusa para salir. El panorama lo merecía. Americanos locos tirándose por los 30 metros de las escaleras de la antigua biblioteca, con cartones y plásticos y demás. Guerras y guerrillas organizadas de bolas de nieve. Imaginas que, incluso los estudiantes pijos de familias adineradas tienen su derecho constitucional como ciudadanos americanos a sus “horas de guerra” anuales. Al fin y al cabo, debe de ser un tema genético, inevitable. Y, como bien se sabe, los ricos no van a las guerras de verdad, porque resulta que allí la gente muere y mata de verdad. Así que, como sucedáneo, se organizan espontánea y masivamente y montan guerras de nieve, con búnkeres, trincheras y demás. Bastante espectacular.
Luego fuiste a imprimir unas cosas a la biblioteca, la “nueva”, la de verdad. Además de diversos muñecos de nieve, algunos de ellos muy ingeniosos y otros espectaculares solo por sus dimensiones (nunca antes viste un muñeco de nieve de 4,5 metros), encuentras a otro enfermo mental. Delante de la puerta de la universidad, un tipo coreano tiene un molde y una sierra. Te acercas. También tiene un iglú. Un iglú de verdad, con ladrillos de hielo, y demás.
-Perdona, ¿esto es in iglú?
- Ehh… Si, si
- ¿Cuanto llevas haciéndolo?
- Unas 4 horas, creo que en 5 más lo terminaré
- Eh… pero que Es Un Iglú de verdad… Errr.. Vaya… Vale, venga, suerte.
Te lo quedas mirando 10 minutos mas, al tipo y a su iglú. Par de huevos, si señor, en medio de la biblioteca: un iglú. Fueras menos perro y tal, te hubiera gustado hacerlo tú.
Pero una vez más, empezaste a sospechar que el recuento de espermatozoides en tus cojones estaba disminuyendo preocupantemente por congelación. Tranquilamente, con la calma, y disfrutando del paisaje, volviste hacia el calor de tu casa, a disfrutar de la nevada desde tu ventana a la calle.
Bonito, y Frio.

February 15th, 2010 - 16:35
Foto di biciclette coperte di neve: nostalgia, tanta nostalgia!!! Il mondo sembra un posto migliore con la neve!!