Nomasdf A trip around…

21Mar/100

Spring at Harlem

Regresas a Nueva York después de una escasa semanita en casa. Cuando ibas a Barcelona, todo el mundo enloquecía. Tu! Que hay como un metro de nieve, aquí!

Que alegría, que alboroto y que ganas de cagarte en su puta madre, en general. Nueva York, 3 meses de nieve, empieza el buen tiempo y te vas a Barcelona. Resulta que no caía una así desde el 62, que si, que esta va a ser recordada, que vale.

Pero bueno, por lo menos, los días que estuviste dando tumbos porai, hizo mejor tiempo. En general, incluso se podía ir sin chaqueta y demás.

Luego, ayer en el avión el piloto anunciaba Señoras y señores, vamos a aterrizar en el aeropuerto y bla bla bla, la temperatura exterior es de 20 grados centígrados. Y tú piensas para ti mismo, vale, el amigo se ha equivocado. En Barcelona hacía más frío, y esto, bien, cuando te fuiste de NY todavía había placas de nieve y hielo en todos lados. Y joder, que ha sido solo una semana, ¿no?

Pues no.

Luego sales del avión, hace calor, te quedas en camiseta; recoges tu mochila y empiezas a vaciarla para llenar tus bolsillos. Tabaco, llaves, y… Mierda! Pero mierda de las gordas, de las serias, no nos confundiéramos! La cremallera abierta, las llaves a punto de caerse, y no hay móvil. Te gustaría pensar que te la han abierto y te han robado. Pero todo el resto sigue allí, incluso el cartón de tabaco. Te gustaría pensar que te lo han robado, pero en tu fuero interno sabes, al menos intuyes, que la cremallera lleva abierta desde Barcelona. Eres tan jodidamente consciente de tu garrulismo que te das cuenta de que tu móvil, probablemente, se perdió en algún punto del trayecto. Ojalá te lo hubieran robado, imbécil… Te has quedado sin móvil.

Vale, te levantas hoy ya con la idea de ir a cancelar la tarjeta y comprarte móvil nuevo. Has perdido todos los contactos y demás.

Y es al levantarte cuando ves que el sol intenta carbonizar cruelmente todo aquello que se mueve en la calle. Joder, está prácticamente escupiéndote en la cara. Vale, vale, admitámoslo, igual te has pasado, igual no es para tanto. En cualquier caso, queda bien claro. El invierno ha terminado.

Te tomas tu café matutino, tu cigarro, una cagadita rápida y listos. Te pones tus zapatillas, tu camiseta, y que coño, tus pantalones cortos. Sales a la calle.

Harlem se revela ante ti con todo su esplendor. Y, puedes sentirlo, solo está calentando motores. Domingo por la mañana, las calles están llenas de vida, de gentes, de cosas, haciendo honor a ese espíritu mezclado, hijo de Hispanos y Afro-Americanos – los segundos, más prevalentes en tu parte del barrio. Viejos en las esquinas, mesillas en las aceras donde se juega a domino, a cartas o a Dios sabe que. Todas las escaleras de todos los portales llenas de gente joven charlando. Mendigos y alcohólicos deambulando entre esos primerizos rayos de sol que anuncian la primavera. Olor a marihuana de vez en cuando. Tulipanes y demás flores multicolores explotando en los terraplenes llenos de mierda de perro, donde los árboles aprovechan esta luz y este sol renovados para resurgir tras el frío. Aquí y allá coches de policía, con personajes uniformados que resemblan los antidisturbios españoles. Aquí y allá alguna ambulancia. Aquí y allá, ventanas abiertas de gentes que comparten su música y su universo personal con el peatón, pensando que los gustos universales y los propios fluyen en hermosa armonía. Todo esto concentrado, condensado en la fría, nevada y prácticamente muerta calle que abandonaste tan solo una semana atrás. Mientras tanto, tú intentas contener una erección mental mientras piensas Joder, como mola, ¿no?

Paseando, sin ningún tipo de prisa, te acercas a una tienda de T-Mobile, la compañía (de mierda) con la que tenias contratado el servicio. La tienda está, aproximadamente, a tomar pol culo. Y te alegras de que así sea. Paseas.

Entras en la tienda. Está en la parte Este de Harlem, donde la influencia pija de Columbia ya ha dejado de notarse. Los dependientes son todos jóvenes y negros. Hablan como negros, gritan como negros, se insultan y tienen el argot de negro de Harlem. Esperas. Pasan de ti. Al cabo de un rato, siguen pasando de ti.

Finalmente, uno de ellos te mira y suelta un ¿que quieres?

- Bueno, si, holaquetal… Mire, es que ayer me robaron el móvil, y quisiera cancelar mi número.

Le pasas el papel con tu contrato y demás. Preguntas si se puede hacer y asiente. Preguntas si eso hará que el mamonazo que te robó el móvil no pueda usarlo y que te carguen a ti los gastos. Asiente.

- Oiga, perdone… ¿De hecho, sería posible conseguir una copia de la tarjeta, con el mismo número y tal?

Asiente. Pide a los otros dependientes negros que gritan como negros y hablan como negros si alguno tiene una SIM virgen porai. Pasan de él. Insiste. Al final aparece una. El tipo hace un par de cosas con ella y finalmente te la da con tu número.

- Toma chaval.

- Gracias… De hecho, no tengo ni móvil. ¿Cual es el más sencillo y barato que tenéis?

- Ese.

- ¿Por cuanto sale?

- 75 Pavos

- Ostias… ¿Y No tenéis nada más barato?

- No… ¿Pero la verdad? Te aconsejo que no lo compres. Vete a una tienda de estas de aquí al lado, que no son de una compañía concreta pero están autorizadas. Allí tienen modelos más antiguos y te costaran nada.

Vaya, teniendo en cuenta que esta gente cobra a comisión, esta no te la esperabas.

- Vaya, muchisimas gracias. ¿Cuanto es por la tarjeta?

Te mira unos segundos y sonríe.

- Que te roben el móvil es una putada…

- Si, la verdad que si…

- Una putada

Esperas.

- Pero ¿Cuanto es?

Sigue sonriendo.

- Mira, normalmente son 20 pavos… Pero, bueno, Si, que te roben el móvil es una putada.

Le devuelves la sonrisa. Te levantas, le das las gracias dos o tres veces, y te alejas. El tipo ya hace rato que pasa de ti. El mismo tipo que te acaba de regalar la tarjeta. Y mientras te alejas, oyes como los negros vuelven a hablar como negros, gritar como negros, insultarse como negros. Piensas en como, si hubieras ido a tu parte del barrio, esa parte segura de blanquitos guapos, ricos y pijos, a Broadway o donde fuera,muy educadamente te hubieran cobrado 40 en vez de 20. Y, ni lo dudes, te los hubieran cobrado.

Encuentras una tiendecita donde te venden un nokia nuevo por 15 dólares.

Regresas paseando con tu antiguo número de teléfono en un nuevo móvil, mirando como el sol insulta al invierno. Piensas en cuan peligroso es Harlem, en como los negros son ladrones crakeros asesinos… y te ríes.

Joder, que bien sienta el buen tiempo y como te gusta tu barrio.

Comments (0) Trackbacks (0)

No comments yet.


Leave a comment


No trackbacks yet.

Archives

 

September 2010
M T W T F S S
« Jul    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  

Categories

Blogroll