Nomasdf A trip around…

21May/101

Road Trip

Miras atrás y recuerdas. Flashes bizarros, mezclados y sin sentido. Una sonrisa medio melancólica en el rostro…

Y días atrás: Un avión.

Aterrizas en Los Ángeles, te esperan con una furgoneta o pick up, una mierda maravillosa de cacharro.

¿De donde la habéis sacado?

Nada, lo hemos alquilado en “Rent a Wreck”

Haces memoria. Wreck significa, literalmente, “siniestrado”, o en otras palabras, “chatarra”.

Todo cuadra. “No salgáis de Los Angeles, no hagáis más de 100 millas” es una de las pocas condiciones de la compañía. Ni nosotros sabíamos que haríamos como 5.000 km.

Salimos directos del aeropuerto de Los Ángeles, sin parar, dirección a Las Vegas.

Montañas en el horizonte, tremendos desiertos inmensos… durante infinitas horas al volante.

California, Arizona, Nevada.

Dos millones de horas después, doscientas gilipolleces más tarde, y unas cuantas cervezas detrás llegamos a Las Vegas.

Luces, colores, casinos y prostitutas.

Y una mujer de 55 años (y de silicona) que quiere sexo con nosotros. Gratis. Con los tres al mismo tiempo. Dos horas más tarde, ante nuestra falta de interés, intenta violarnos.

Sin más remedio, la dejamos abandonada en un club de striptease. Corremos por las calles, huyendo.

Máximo de cuatro horas de sueño de media, los días pasan, la realidad se difumina y todo va perdiendo lentamente el sentido, pero se vuelve mucho más divertido.

Piscinas en hoteles, tomando cervezas y mirando a asquerosas mujeres de plástico y hombres de mentira. Más casinos, más luces, más ludópata y enfermos en general, y una extraña sensación de tristeza que sigue creciendo desde el mismo momento en que pisaste la ciudad. La decadencia del hombre reflejada perfectamente en unos pocos kilómetros cuadrados.

Decidís coger el coche completamente privados de sueño y huir de esa mierda de infierno de ciudad. Y también decidís que, que coño, a Los Ángeles se va su puta madre.

Zorrollentas horas después, y tras perderos por más (bellísimos) desiertos, se abre justo delante vuestro. De repente, tus piernas fallan, un cosquilleo y una sensación aberrante te invade, no tanto en las piernas si no en el estómago y en el alma. Visceral. Tras hora y media contemplándolo, paseando arriba y abajo, no consigues que se vaya. Por algún motivo el Gran Cañón es una de las siete (¿Son siete?) maravillas. Y tras ese rato, si, ahora si, tenéis que regresar a los Ángeles. Y de reojo, apartándote de allí, no puedes dejar de pensar que es un decorado, que no es real, que, simplemente, “es demasiado”.

Imágenes y recuerdos fugaces.

120 km por hora en una carretera en medio del desierto, a las 2 de la mañana, camino de Los Ángeles. Una explosión. Ruidos sospechosos pero, sobretodo, alarmantes. Miras al que conduce, esta completamente pálido, congelado.

¡¡PERO PARA EL COCHE!!!!

Enfermizamente tranquilo y sereno: No puedo… no tenemos dirección…

Circuláis a 120km por hora, en medio de la puta nada, en una pick up sin dirección. La misma inercia, o la sagrada mano de Dios, hacen que el coche siga en línea recta. Aparcáis unos metros más allá, en la cuneta.

Abres el capó. El radiador, es decir, el ventilador del radiador, se ha roto. No, el EJE del ventilador se ha roto en marcha. El ventilador ha salido volando dentro del capó, cortando todo lo que encontraba, mientras el coche seguía a 120km hora. O dicho de otro modo, estáis a 150km de Los Ángeles y a tomar pol culo de cualquier punto civilizado.

El conductor se vuelve loco. “no salgáis de los Ángeles, no mas de 100 millas”

Se pone a correr por la carretera en busca de alguien, o algo.

¿quieres un cigarro?

Tu y el otro, fumando, vislumbráis algo en medio del desierto. La luz de la luna ayuda. Y entonces te cagas en la madre que te parió. Un campamento de caravanas medio abandonado. Y puedes imaginar a los seres estilo “matanza de tejas” que han sido engendrados allí tras años de cruces endogámicos clásicos de la Arizona profunda, solo esperando a que vayáis allí a “pedir ayuda”.

Del medio del desierto surgen cuatro focos.

Un coche de policía se queda mirando a este par de chavales jóvenes, con pinta de mejicanos, con una pick up con mochilas y pintas sospechosa. Los dos salen con linternas como focos, quemándoos las caras, y aguantando ambos sus pistolas en la cintura, “por si acaso”.

Les cuentas que pasó. Te miran sospechoso. Les enseñas lo que hay dentro del capó… y se ríen de ti en tu cara. No, señor agente, el coche no es nuestro, es alquilado en rent-a-wreck… Y aquí, el señor agente se descojona en vuestros jetos.

De la nada surge el que se marchó corriendo. Manos en la cintura, empuñando pistolas, ambos focos caen sobre el amigo… y el amigo, con los brazos en alto y el ojete bien apretado. Señor agente, este era el conductor… y parece que la cosa se relaja.

Un tanto después, un camión monstruosamente grande llega a recoger vuestra camioneta (de mierda) y os lleva al pueblo más cercano (20km). Son las cuatro de la mañana. Dormís en un motel.

Llamáis a la compañía a las 8 de la mañana… Si, si, tendremos un coche allí para vosotros en 2 o 3 horas… Como era de esperar, llegaron a las 7 de la tarde.

En el pueblo hay un starbucks. Y un Wendys. Y un Kentucky fried chiken. Y una gasolinera. Y un McDonals, y una base militar, y dos moteles… Y nada más.

Literal.

Pasáis 9 horas en el Starbucks mirando la carretera. Una convención de Harleys se celebraba a 2 pueblos. Teniendo en cuneta que estábais en la Ruta 66, técnicamente hablando, pues la cosa iba en serio. Bonito espectáculo.

Se os sienta un motero al lado. Ex convicto (en cárcel 3 veces), ex drogadicto (orgullosamente limpio por 2 años, ahora llevaba un grupo de drogatas anónimos en el pueblo), de oficio: pintar tanques del ejército. Pintoresco personaje, no lo creerías de no tenerlo al lado.

Consejos:

- Si habéis cruzado a la otra acera, y ahora estáis en esta, habéis visto todo, y quizás demasiado, de lo que es este pueblo de mierda (vivía allí, el tipo)

- Olvidaos de gordas o flacas o mierdas así. En este pueblo, una mujer esta buena si todavía conserva todos los dientes auténticos

- Si, ¿venís de las Vegas? Curioso sitio, curré allí un tiempo hasta que me echaron (…) NO VAYAIS A TIJUANA POR NADA DEL MUNDO (y sus ojos, de tipo que ha visto lo que nunca te atreverías a soñar, lo decían jodidamente en serio)

Etc…

A las putas siete pasadas de la tarde, tras unos cuantos brotes psicoticos, hijos de la insolación y el aburrimiento, nuestro coche llega.

Una limusina formato pequeño, “cortesía” de la empresa por las molestias. Blanca, con techo de ropa, con cristales ahumados. Completamente surrealista.

Seguimos nuestro Road Trip cruzando el desierto en limusina. La misma limusina por la que nos pasearíamos por Los Ángeles, con la que iríamos a Santa Mónica, donde termina la Ruta 66 para unirse con el mar.

Todo ello, en menos de cinco días.

Primer Road Trip de USA cumplido.

Un punto que se puede tachar de la lista.

Comments (1) Trackbacks (0)
  1. Me encanto leer tu relato! Menuda experiencia. De película! Ademas me parecio de lo mas interesante porque dani y yo vamos a hacer un road trip similar pero empezando en San Francisco el mes que viene!


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